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Razones para redistribuir tu piso

Podría ser que la falta de espacio en tu piso sea el gran hándicap con el cual has de lidiar a diario. Según datos de Ikea, la superficie media de una vivienda en España es de 76/90 metros cuadrados de media. En las grandes urbes este tamaño aún es mucho menor, en donde no resulta extraño encontrar apartamentos de apenas unos 40 metros cuadrados. Sin embargo, más que un problema real, aquí lo verdaderamente importante es realizar un buen diseño. En realidad, no existe espacio pequeño (al menos en términos absolutos), sino mal organizado. Recurriendo a la imaginación y valiéndonos de la infinita gama de soluciones que nos ofrece el mercado, podremos rentabilizar al máximo los metros disponibles y lograr que nuestro minúsculo apartamento sea suficientemente cómodo y amplio. Analizaremos cuáles son las características más importantes a tener en cuenta para conseguirlo.

Ten en cuenta la superficie útil de tu vivienda. Dado que las comparativas de precio se suelen hacer en €/m2, no debemos cometer el error de dar por buena la superficie del catastro ni de la escritura, sino que debemos dibujar y medir el piso para saber la superficie útil real.

Espacios envolventes. El perímetro total del piso, la posición de la puerta de entrada, el número y ubicación de las ventanas, tienen una importancia vital para saber si se podrá hacer o no una nueva distribución mucho más moderna y atractiva para ti. Por ejemplo, hay viviendas de proporciones tan alargadas que es imposible distribuirlos sin un interminable pasillo, o pisos tan grandes, a priori muy interesantes, que sin embargo encierran en su interior grandes estancias ciegas que no pueden contener más que baños o trasteros.

Cuidado con los elementos fijos. En los bloques de edificios hay varios elementos que atraviesan las viviendas y no pueden ser eliminados, ni desplazados de su ubicación original. Los más conocidos son los muros de carga, que en una primera visita no suelen pasar desapercibidos. Es muy importante tenerlos en cuenta, porque marcarán sí o sí la futura redistribución de la vivienda. En la mayoría viviendas, la estructura se resuelve con pilares. Cuando estos son de hormigón es muy fácil localizarlos por su tamaño, pero en el caso de los pilares metálicos o de madera, hay que tener cuidado de que no estén incorporados a un tabique que tenemos la intención de demoler. Los bajantes de saneamiento nos marcarán la posición de los baños, aunque con la aparición de los trituradores, actualmente ya podemos desplazar los servicios a cualquier otro punto nuestro hogar. Es igualmente necesario situar los conductos de ventilación de baños y cocinas, y los bajantes de agua y calefacción central.

Problemas de conservación general. Hay hogares cuyos problemas solo se pueden resolver con una reforma integral. Aquí nos encontramos principalmente con defectos estructurales, que se pueden observar tanto en el interior de la propia vivienda como en los espacios comunes.

Lograr una distribución equilibrada. Salvo para los casos de edificios de alto standing, donde las estancias pueden ser todo lo grandes que uno desee o para los casos de infraviviendas, donde existen habitaciones mucho más pequeñas de lo normal, hay que aplicar las reglas del equilibrio.

Organiza el piso en función de la iluminación. Un buen consejo, para organizar adecuadamente un piso, es observar la iluminación que tiene el mismo. Aunque parezca mentira, la luz hará que el lugar se vea más o menos grande. Si colocas los muebles de forma correcta, la iluminación simulará que hay más espacio.

Sírvete del color blanco para obtener un mayor espacio visual. Este color, es perfecto para espacios pequeños. Un color neutro, que combina con muchos otros tipos de color y tonalidades (como el azul). Pero procura que el blanco, sea el protagonista absoluto. Los muebles, el techo, el suelo y/o los complementos pueden ser de este color. Verás que la iluminación se refleja en este color y hace que se esparza por el resto de la habitación. Es una buena forma de aprovechar el espacio, ayudando a que parezca mayor y más organizado.

Utiliza pocos muebles, pero prácticos. Cuando se dispone de un espacio reducido se suele pensar que, por lógica, lo recomendable sería utilizar mobiliario también reducido. En cambio, lo que verdaderamente se debe reducir es el número y tamaño de los muebles. ¿Por qué? Nuestro cerebro es sensible a las distracciones, y cuantos más elementos perciba, aunque sean pequeños, menor parecerá el espacio. Por contra, un mobiliario suficientemente grande y continuo que evite ruido visual dará una sensación de mayor amplitud.

Piensa en vertical. Aunque pensemos en metros cuadrados, en realidad el espacio que ocupamos es tridimensional, así que es hora de familiarizarse con los metros cúbicos. Las dobles alturas son un recurso de eficacia probada cuando la estancia dispone de una altura suficiente (mínimo 3,5 m); por ejemplo, para crear un altillo.

Derriba barreras innecesarias. La supresión de particiones internas para unificar espacios actuaría en un doble sentido: por un lado, ayuda a que la luz natural llegue a todas las estancias de nuestro hogar; por otro, elimina zonas muertas y aumenta el sentido de perspectiva, poco habitual en los ambientes pequeños. Y si se trata de zonificar, existen soluciones soft, que no desvirtúan el carácter diáfano de un espacio.

No obstante, lo más importante: no estresarse con la orientación de una casa. “No hay una orientación ideal”, ya que depende de muchos factores; por lo que, con un poco de razonamiento y una distribución más lógica y racional, podremos tener una vivienda mucho más cómoda.

 

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